15 de Mayo de 2012

En realidad, nunca se fueron, pero lo cierto es que esta temporada el diseño ha decidido flexibilizarse (en sentido literal) y apostar por las elásticas espirales de alambre para incorporarlas a diferentes piezas. Y no hablamos sólo de camas, que también. La novedad es que traspasan las fronteras del dormitorio y dan el salto al salón; en concreto, a los sofás. La elección no es gratuita: tienen un marcado espíritu eco –son más fáciles de reciclar que otros materiales de relleno, como las espumas–, son muy resistentes y resultan súuuuper confortables, porque se moldean pero no se deforman. Ya el año pasado Poltrona Frau abrió la veda y presentó un chester transparente con muelles vistos que causó sensación.
Chester transparente, de Poltrona Frau.
Este sofá sembró un germen que ha fructificado este año con la original colección Occupy!, de la diseñadora Dejana Kabiljo, presentada en la Milan Design Week, en Superstudio Piú. Se trata de una serie de asientos realizados con estructuras de colchones vistas y cubiertas con una especie de pompones de diferentes colores. En este caso, la idea se concibió “como un modo de cuestionar las actuales demandas estéticas y políticas en cuestiones de diseño”, según explica Kabiljo. Sea como sea, ¡a mí me ha conquistado!
Sofás-camas de la colección Occupy!, de Dejana Kabiljo.
Sillón Occupy! en naranja.
Sillón Occupy! en negro.
La colección Occupy! al desnudo.
Y han seguido la estela otras firmas como Ikea, que este año lanza el sofá Ikea PS 2012. Un diseño de Nike Karlsson realizado con muelles embolsados; o sea, bolsas con pequeños muelles en su interior. No se ven, ¡pero se sienten cuando te sientas!
Sofá Ikea PS 2012.
Y no podemos olvidarnos de las camas, of course. Mención especial merecen las de Hastens, que tienen un sistema de muelles de acero exclusivo. Una vez recibida su forma en espiral, se tratan térmicamente para que tengan mayor altura y después cada muelle se mete individualmente en su bolsa. Con esto lo que se consigue es que los movimientos de una parte del cuerpo no afecten a otra… ¡ni a quien duerme al lado! La firma promete que cuando te tumbas, tienes la sensación de estar flotando. Doy fe. Yo pude probarlas en el nuevo espacio que acaban de abrir en Madrid, en The Bedding Company, y era como estar en una nube de algodón (que no he estado nunca, pero tiene pinta de ser muy cómodo, ¿verdad? )
El modelo Superiall, de Hastens.
De hecho, según estoy escribiendo, noto que me invade un agradable estado soporífero. No es de noche, ni tengo una cama ni sofá con muelles a mi alcance. De momento, me tendré que conformar con soñar con ellos…

Enviado por: Ana Jiménez
9 de Mayo de 2012

Siempre que me acerco a Lisboa suena una canción: A tempestade, de Madredeus. A veces la oigo en mi iPod mientras en el avión se inician las maniobras de aterrizaje; a veces, sin más, la voz de Teresa Salgeiro irrumpe en mi pensamiento de manera suave, como la lluvia fina, y cuando quiero darme cuenta la estoy tarareando y diviso por la ventanilla el Puente del 25 de abril, la Praça do Comércio y, depende del asiento en el que me encuentre, la Torre de Belém y el Monumento a los Descubrimientos. Entonces, sé que estoy llegando. Y miro a través del cristal para dejarme deslumbrar por esa luz única, una luz que me hipnotiza. Todos tenemos una ciudad. Lisboa no es la mía. Ninguna puede desbancar a París en mi corazón. Pero reconozco que la luz lisboeta me fascina y que no la he visto en ningún otro lugar del mundo. Es como si el aire se hubiese detenido, a pesar de notar el viento en la cara. Como si una cortina invisible tamizase los rayos del sol de un modo mágico, casi onírico. No conozco un filtro fotográfico que pueda reproducir con total fidelidad esa imagen.
Hace unos días tuve la suerte de volver a ver esa luz (¡gracias Eva!). No hacen falta excusas para escaparse a Lisboa, pero Eva Almohacid, de Dsquadra, me dio una de las mejores: la inauguración del Hotel Fontecruz, de cuyo interiorismo ella es la genial responsable. El Fontecruz es un hotel de diseño con alma; ella diría que es un hotel en el que se ve que pasan cosas. Y eso se aprecia desde la fachada: el mix magistral del azulejo con el cristal, el guiño a los símbolos patrios como el gallo reinterpretado en forja que preside uno de los balcones principales, los neones con complices mensajes intermitentes… Sólo voy a dar un par de pinceladas más de este flamante alojamiento que se va a convertir en mi refugio en Lisboa (quiero que lo descubráis en todo su explendor en nuestro Elle Decor de julio): el extraordinario puzzle de llaves antiguas procecentes de la Feira da Ladra que preside la recepción y la insólita colección de postales enviadas por viajeros desde Lisboa a medio mundo hace décadas y que vuelven a su origen (no sin innumerables pesquisas) para ilustrar el recibidor y dar vida a los cabeceros de las habitaciones. También quiero recordar el Moët&Chandon Bar del lobby que fue uno de los grandes puntos de encuentro de los ¡¡500 invitados!! a la inauguración (vamos, que todo quién es alguien en Lisboa estaba allí).


De mi viaje, fugaz pero intenso, os contaré que volví a un restaurante descubierto hace unos meses (estuve en octubre en la boda de unos grandes amigos en Sintra, que se celebró en el maravilloso resort Penha Longa). El local se llama Guilty by Olivier y sí, claro, el responsable de sus fogones es el conocido chef lisboeta Olivier. En la carta no encontraréis bacalao pero sí pasta, pizzas, ensaladas…. y unos postres divinos. Está súper de moda, así que hay que reservar o “resignarse” a esperar mesa disfrutando de uno de los tentadores cócteles en la barra.

Me encantó conocer Pharmacia, un novísimo local con un interiorismo vintage plagado de sentido del humor y unos petiscos exquisitos.

Y me conquistaron las tartaletas de limón y la mouse de chocolate de Poison d’Amour, una pastelería chic con un toque romántico afrancesado.

También tuve tiempo de volver a una tienda que me fascina A vida portuguesa, con sus techos desconchados y sus vitrinas abiertas, en un total shabby chic style que consigue que todas sus propuestas cobren protagonismo: jabones con aromas embriagadores, encantadores juguetes antiguos de lata, conservas de pescado en envoltorios decimonónicos, saquitos de lavanda con delicados bordados de Viana do Castelo… y unas pizpiretas golondrinas de loza en todos los tamaños imaginables.


Disfruté mucho descubriendo otros espacios que no conocía y de las que me habían contado maravillas: Fabrico Infinito, mitad concep store mitad galería de arte, y Cork&Co, el paraíso de los objetos de corcho.


Por supuesto, en una visita a Lisboa, no podéis dejar de montar en el tranvía 28 para recorrer las callejuelas de la Alfama, subir al elevador de Santa Justa y al mirador de Santa Catarina, comer los pastéis de la Antiga Confeitara de Belém, tomar un café junto a la estatua de Pessoa en A Brasileira, pasear por la Baixa, conocer el Chiado y el Barrio Alto, acercaros a las Docas, tomar una copa en el Lux…. la lista sería inerminable… y me encantaría que la completaséis vosotros.
Enviado por: Mar Santamaría
3 de Mayo de 2012

Y aquí volvemos con la Milano Design Week, en su versión calle. Cómo os decíamos, este año, lo mejor. Lo primero que hicimos fue visitar Most, un nuevo foco de diseño, organizado por Tom Dixon en el Museo de la Ciencia y la Tecnología, genial. Nada más llegar nos encontramos a Tom Dixon que enseñaba el espacio a Zaha Hadid: trenes, aviones y submarinos rodeados del diseño más vanguardista. Genial!

Muy cerca, el Spazio Rossana Orlandi, una visita imprescindible durante la semana. Allí ya son asiduos Jaime Hayón y Nacho Carbonell, los animales metálicos de Benedetta Mori Ubaldini y las exquisitas lámparas -este año además con maceta incluída- del arquitecto canadiense Omer Arbel para Bocci. In love!!!

Además descubrimos los trabajos artesanales de los suecos de Farmer’s Gold. Y la habitación de Rubelli con la exhibición de Avifauna, un homenaje a Gio Ponti, realizado por Mararten Kiolk & Guus Kuusters, que nos encantó.

La casa de Antonio Marras, director artístico de Kenzo, montada en dos pisos, con su colección Milly, ¡fantástica! Ahí nos detuvimos un buen rato, descubriendo cada detalle.

Nuestra siguiente parada fue Tortona, un clásico, allí recorrimos Superstudio Piu, con sus instalaciones de luces y cristales; lo de Nendo para Lasvit, ideal…

y nos dirigimos a ver la instalación de Bisazza. Un montaje espectacular!! La colección de baño de Nendo ¡divina! Y es que ha nacido una estrella, ya os contaremos más..

La Fondazione Arnaldo Pomodore fue la siguiente parada, ahí, en el Design Village, el Grupo Poltrona Frau, presenta las novedades de Cassina, Poltrona, Cappellini y Nemo en un espacio singular.

Y por último parada y fonda en un delicioso restaurante a tono con la delicada instalación de Angelo Grasi para Ortoffabrica.

Y visto esto nos dedicidimos a descubrir lo que todo el mundo decía que era lo mejor más vanguardista y divertido…. la nueva zona de Ventura Lambrate

Aquello era un hervidero de young talentes, estudiantes y designers y artistas de todas las disciplinas. Mucha euforia, a falta de euros, llegan las ideas… En el Ventura Bar, también fantástico, repusimos fuerzas que ya tocaba…

Y por último, los showroom del centro de Milán. El de Arflex, en via Cavallotti 8, junto a Durini, nunca nos lo perdemos, este año tampoco defraudó. Markus Benesch y su instalación “Il Giorno Dopo” con Mobiliario de Arflex, y vestuario de Aspesi, todo envuelto en papel pintado de Curious Boy. ¡Qué divertida!

Muy cerca Cerrutti Baleri que siempre esconde grandes sorpresas. Este año con la exposición Housing models, una instalación que transforma el espacio en un edificio ideal dividido en ambientes.

Y en la planta baja, como siempre un montaje de la Maison Martin Margiela, en esta Milano 2012, ¡increíble! una casa completa, dividida en cuatro habitaciones llenas de efectos teatrales, “cher voisins”. Nos hubieramos quedado horas… pero nos faltaba tanto…. ¡Difícil de superar el FOMO (Fear of missing out) sabiendo lo que nos perdíamos…

En Barovier & Toso, en via Durini, nos recomendaron no perdernos The Secret Garden una instalación de esta firma con Paola Navone y Zaha Hadid en el Ortobotanico de Brera, así que salimos corriendo…

Aún nos quedaba por recorrer la Milla de Oro milanesa y sus instalaciones moda&design. Empezamos por Montenapoleone. A lo largo de toda la calle más exclusiva de Milán, encontramos Auto-Mobile, una exhibición que mostraba cinco casas de madera en rojo -el color del Saloni- con ambientaciones, muebles y del mobiliario que presentó el Saloni en los últimos 50 años. Presidiéndolas, cinco automóviles míticos de Citroën.

En la misma calle paramos para admirar el escaparate de Salvatore Ferragamo y su instalación de Molteni.

Y seguimos recorriendo las boutiques de la zona, por supuesto, parada imprescindible en Tods, para ver el escaparate firmado por la nueva design-star: Nendo. Tampoco nos podíamos perder la preciosa colección de sillas de Marni, ni las tiendas, de la Vía San Andrea, preciosas!!

En el showroom de Moschino en Via Sant’Andrea 12 entramos a ver Moschino Loves Altreforme. Instalacción que presenta las nuevas piezas Arlecchino collection by MOSCHINO & Altreforme.

Y dejamos para el final, la visita a la nueva Valentino Flagship Store en Vía Montenapoleone 20, que exponía las maquetas del proyecto de reeforma, realizado por el gran arquitecto inglés Chipperfield, una pasada. Nos la enseñaron con todo detalle, muebles, hechos a medida en marmol por Marssotto, terrazo veneciano, estantería y lámparas diseñadas en exclusiva, todo espectacular, como la visita a la sala VIP,donde pudimos dar un buen repaso a todos los modelitos “haute couture”. Que te llamen desde allí mismo a un taxi para que te venga a recoger al puerta, no tiene precio.

Y para el último día dejamos dos exposiciones maravillosas ambas en dos palacios. La de Venini, The White Collection en el Museo Bagatti Valsechi. ¡Fascinante!

Y por último la de Baccarat. En el Palazzo Morando, el Museo della Moda Costume e Immagine, en la Via Sant’Andrea 6, Baccarat presentaba Variations con exquisitas piezas de Patricia Urquiola y Phillippe Starck. Un montaje exquisito, delicado y preciosísimo.

Fotos: Teresa Herrero/Rossana Orlandi/Ventura Lambrate/ Baccarat y Editoras de diseño. Si queréis ver más, en el facebook de Elle Decor España. O si apetece que os contemos alguna de las exposiciones con más detalle, en otro post, no tenéis más que pedirlo… Grazie mile!
Enviado por: Teresa Herrero
30 de Abril de 2012
Lo prometido es deuda. Os dijimos que os contaríamos con todo detalle la Design Week de Milán y lo iremos haciendo porque el tema da para mucho. Empezamos por lo clásico, el Saloni – la feria, que cada vez se va quedando más relegada por la cantidad de actividades que hay en los tanto en los distintos barrios, como en los showrooms de diseño, moda y en los palazzos del centro.

“A Milano dove si no” así se presentaba este año el Saloni y allá que nos fuimos. A la primera que nos encontramos fue a Mrs Crisis, ahora que aprieta pero no ahoga, porque los amantes del diseño, designers, editoras, estudiantes, press… somos todos incombustibles. Así que faltaba la espectacularidad de otros años pero bullía el negocio y brillaba la creatividad.

Obra nueva, muy poca, pero a cambio, encontramos todo tipo de aniversarios, ampliaciones, reediciones, cambios de look, color: ¡a estirar lo que hay!, este año es lo que toca….
Mucha contención, por ejemplo en el stand de Kartell que ha perdido por completo la espectacularidad que le caracterizada y planta cara a la crisis, con una pecera central abarrotada de compradores,” business is business” y había en cantidad. Por si fuera poco, presenta novedades en un color, no apto para supersticiosos, y que parece que sube ya al podium de los elegidos. Ahí lo tenéis, el amarillo. A mí se sigue pareciendo cenizo, así que, todo vuestro.

Constatamos también como los asientos y sofás se desestructuran, deshilachan, muestran pespuntes, costuras y pierdan la compostura de otros años… Con los hilos colgando en su parte trasera, lucía el Maharem Maharem Polder de Hella Jongerius, una edición limitada de 100 ejemplares, que causó sensación en Vitra, por cierto uno de los espacios más visitados, cuidados y fotografiados.

Missoni Home, con sus colores, sus luces y su dinamismo fue otro de los stands más admirados.

Sin duda, dificultad llama a optimismo y el color se impone al dúo blanco y negro de años anteriores. Frente a acción, reacción. Ya no vale esperar sin más, hay que lanzarse, dicen… ¿La alternativa? mundos felices interiores, refugios donde nos podamos sentir a salvo ¿quizás una happy deco?

Estas conversaciones positivas transcurren en el bullicioso bar de Moroso, otra firma que celebra aniversario, 60, y cambia de color sus colecciones. Gracias a Daria Triolo, su jefa de prensa, tuvimos un rato de reconfortante relax a base de vino bianco y jamón de Parma…

Y de pronto, oscuro como boca de lobo el túnel/stand de Bolon, lleno de estatuas de Jean Nouvel multiplicándose hasta por el techo. Lo mejor: cola para hacerse fotos sentado en el mismo banco que el ”casi divino” arquitecto.

Otra dato singular es el triunfo del Outdoor, desconocemos si es una razón económica, filosófica o fortuita, eso seguro que no, pero el exterior se afianza en todas las colecciones de las grandes firmas: Cassina, Kartell, Driade… y los stands de muebles In&Out, entre ellos, Kettal, con sus stars Patricia Urquiola -en la foto su day bed Cottage- son los más espléndidos y llamativos.

Y como cuando falta el dinero se agudiza el ingenio y la imaginación, podemos deciros que el Salón Satélite, también de aniversario, este año genial. Buenas ideas, buen gusto y mucho empuje entre los más jóvenes. Entre ellos, muchos chinos y un nutrido grupo de españoles, que se han hecho con los primeros premios del salón. Fantástico.

Y nos dejamos el “fuori Saloni” para otro post, ”la calle” porque este año lo mejor y más innovador estaba en la nueva zona de Ventura Lambrate, Most, Rossana Orlandi o Tortona…Y, por supuesto, lo más cool y exquisito en las fantásticas exposiciones e instalaciones que han realizado las firmas de decoración y moda en sus showrooms del centro de la ciudad, o en los patios y palazzos milaneses. Es lo que más hemos disfrutado ¡genial!
Fotos: Teresa Herrero/Cosmit y Editoras de Diseño. Si queréis ver más…. hemos colgado galerías de fotos en el facebook de Elle Decor España
Enviado por: Teresa Herrero
23 de Abril de 2012

Plaza del Duomo de Milán.
Toda periodista de decoración que se precie debe viajar alguna vez en su vida a Milán. Y es que esta ciudad italiana es al mundo del diseño lo que la Meca a los musulmanes. Lo cierto es que en los tres años que llevo trabajando en Elle Decor no había tenido oportunidad de realizar la peregrinación pertinente… hasta ahora. La firma de moda Peuterey nos invitó porque, con motivo de la celebración de su décimo aniversario, presentaba dos abrigos cuyo diseño había encargado a: 1. Karim Rashid –que no necesita presentación, suponemos–, y 2, un peculiar artista llamado Terence Koh, –que sí necesita presentación, suponemos–. ¿El objetivo? Hacer una entrevista a este último, que publicaremos próximamente y que os recomiendo no os perdáis. El tipo es raro, raro, raro (no hay más que ver su foto de presentación)… ¡pero muy interesante! Casi igual de interesante que esta primera toma de contacto con Milán. Breve pero intensa.
El artista de origen chino Terence Koh.
El programa prometía; la previsión del tiempo, también –soleado y 25º C, cosa bastante inusual en esta ciudad según cuentan las asiduas–. Todo era perfecto. ¿Toooodo? No, al final el avión salió con más de una hora de retraso, hubo turbulencias, y al aterrizar en Milán, nos esperaba un atasco descomunal. Ahí fue cuando entendí que la palabra peregrinación empezaba a cobrar sentido de verdad. La culpa la tenía el calcio, según Antonello, nuestro chófer. Aclaramos: no el de los huesos, sino el de las pelotas. O sea, el fútbol. Jugaba el Barça contra el Milan, y ya se sabe que este deporte mueve montañas, coches ¡y lo que haga falta!
El hotel Principe di Savoia (izda.) y el top Andrés Velencoso (dcha.).
Una hora y media después llegábamos al hotel. Qué digo hotel… ¡hotelazo! El Principe di Savoia, un cinco estrellas de estilo clásico pero muy, muy confortable. Y fíjate que me pareció más impresionante todavía cuando me crucé en el hall ¡con el mismísimo Andrés Velencoso! Pero qué pequeño es el mundo. Él sí que es una pieza de diseño única… ¡Ay!

Restaurante Cantina della Vetra.
Después de abrir boca con este apetitoso entrante, nos fuimos a cenar a un restaurante encantador ubicado en el bohemio barrio de Brera, la Cantina della Vetra, Via Pio IV, 3. Con los típicos manteles de cuadritos, botellas a modo de candelabros y unos platos auténticamente italianos. Los maccheroni con agnello son ¡insuperables!

Jardines del hotel Bulgari.
A la mañana siguiente, tenía la entrevista con Terence Koh en el Bulgari Hotel, Via Privata Fratelli Gabba 7/b. Un palazzo del s. XVIII restaurado que destila lujo y sobria elegancia por todos sus rincones. Ideal para darse un paseo por sus jardines o tomar algo en la terraza. Y allí estaba él, Terence, menudo, especial, dulce, raro, insisto, como la mayoría de los artistas geniales. Charlar con él fue un auténtico placer, como también lo fue el resto de la jornada. Una de las cosas que más me emocionó es que por fin podía ver en vivo y en directo las piezas de las que tantas veces he escrito: las de Molteni, Minotti, Porada… y, especialmente, las de dos de mis firmas favoritas, Cappellini (impresionante la butaca Proust) y Moroso (espectacular la silla Shadowy). Fue ver sus escaparates ¡y quererlo todo!
Sillón Proust Geométrico, de Alessandro Mendini para Cappellini (izda.) y butaca Shadowy, de Tord Boontje para Moroso (dcha.).
Ahí estaba yo, absorta entre sillas y aparadores, cuando mis compañeras de viaje, inconscientes ellas, rompieron ese momento idílico sin saberlo. Se pusieron a hablar de cómo iban a ir vestidas en la cena de gala. ¿¿¿DE GALA??? No me había enterado y, llamadme rara, pero las botas camperas con los mini shorts vaqueros que llevaba, no terminaba yo de verlos para la ocasión… Así que, entre entrevistas, ruedas de prensa y visitas varias, tuve que lanzarme a la caza y captura de un estilismo improvisado. A pesar de estar en una de las capitales más potentes de la moda, me pudo el espíritu patrio y acabé haciéndome con un outfit completo de Mango, monísimo y bastante asequible. ¡Olé!

El total look de Mango que llevé a la fiesta de Peuterey.
Y por la noche, ¡tachán, tachán! La cena con mega party en una nave industrial. Al salir del hotel vimos a Velencoso cogiendo un taxi y pensamos que quizá compartiríamos mesa con él, pero nuestro gozo en un pozo, debía ir a otra fiesta. Tal fue la obsesión con el modelo, que unas copas de vino y varios gin tonics después, ya en la habitación del hotel, escuché a varias de mis compañeras gritar por los pasillos: “Velencooooso, Velencooooso, ¿dónde estás?”. Y de Velencoso, por supuesto, ni rastro. A ver si al final era un espejismo…

Vista de los Magazzini de Porta Genova donde se celebró la party, con los diseños de
Rashid y Koh dentro de unas urnas de cristal.
Al día siguiente tocaba vuelta a España y a la (cruda) realidad. Otra vez retraso de una hora de avión y, al salir del aeropuerto, atasco monumental en la M-40. No me importó, volvía con la maleta cargada de la ilusión de haber hecho mi primera peregrinación a la meca del diseño. Nada comparable, por cierto, con el ambiente que se vive durante I Saloni, la Feria del Mueble. Pero esa ya es otra historia… ¡y también os la vamos a contar!
Enviado por: Ana Jiménez
20 de Abril de 2012
Desde que las conocí me fascinaron. Me refiero a las “guerrilleras” del crochet y las agujas, esas mujeres y hombres (pocos, pero los hay) que, clandestinamente “asaltan” monumentos, esculturas, mobiliario urbano, árboles, puentes… o lo que ofrezca el entorno callejero para vestirlos a toda velocidad con prendas hechas de punto o ganchillo por ellas mismas Para muestra, estos monísimos abrigos para los árboles de la calle Santa Isabel de Madrid, al lado del Museo Reina Sofía, realizados por el grupo Teje la Araña.

- (Foto: A. Ondarroa)
El ganchillo y el punto, para algunos hobby de abuelas, se ha reinventado en un vibrante movimiento global de arte callejero, el Yarn Bombing, agitado por estas activistas de la lana. Con una cara más lúdica y tierna que la del graffiti, hay entre ambos un claro paralelismo: son intervenciones que buscan provocar o dar una llamada de atención, un deseo de alterar el paisaje urbano, una metáfora de la urgencia de transformar la realidad o una manera de decirnos que otras miradas son posibles.
El Yarn Bombing o Urban Knitting lo mismo busca despertar sonrisas que humanizar el entorno urbano, remecer las normas establecidas o simplemente tejer humor con lanas de colores en mitad del árido paisaje público. Sea cual sea su motivación, las acciones de estas simpáticas agitadoras no manchan el entorno, son menos invasivas que el graffiti, y, así como se ponen, se quitan, fácilmente.
Como éstas guapísimas calcetas en una estatua de bronce en El Trocadero de París, una acción de Magda Sayeg , reconocida como “madre” y gurú este movimiento.

- (Foto: Jean Michel Sicot)
Al parecer, todo empezó en 2005 en Houston (Texas) con una primera acción de Sayeg, quien tuvo la feliz idea de forrar de ganchillo los tiradores de su tienda, ocurrencia que fue inmediatamente imitada en su barrio y tuvo un sorprendente efecto multiplicador a nivel mundial. Sayeg fundó entonces “Knitta, Please”. Y en pocos años los grupos que practican el Yarn Bombing se han extendido como setas en todo el planeta. Han llegado, por ejemplo, a los pies de la catedral de Helsinki, cuyas escaleras se cubrieron con 7.800 mantas de crochet. Como véis, una pasada:
O también a los bolardos de esta calle valenciana, acción del Urban Knitting Valencia.

El caso es que me entraron ganas de hacer mi “personal homenaje” a este movimiento, del que me declaro fan incondicional. Cuando mostré a mi hija Lara, de siete años, algunas de sus divertidas obras y le conté que mi ilusión era hacer algo parecido, los ojos le hicieron chirivitas. En ningún momento me preguntó: “¿Para qué”? “¿Con qué fin?” “¿Qué sentido tiene?”. Esas preguntas sólo las haría un adulto.
Buscamos y rebuscamos en cajones y armarios hasta encontrar un gorro de lana rojo con pompón. Nada glamuroso, claro, como todo gorro de lana con pompón, pero entrañable para mí porque lo había usado una vez para combatir el frío en una excursión por el parque natural Torres del Paine en la Patagonia chilena hace muuuuuuuchos años. Esa soy yo, con gorro y mochila, en dirección a un lago con glaciar.

Lara y yo nos lanzamos a la aventura. Estábamos un poco nerviosillas, pero entusiasmadas.
Elegí la escultura “Taponando con la mano”, de Carlos Ferreira de la Torre, en una tranquila esquina de Madrid, una obra que siempre me ha gustado.



Ahora paso a enseñaros más ejemplos de mis admirados seguidores del Yarn Bombing. ¡Son geniales!:
Un toro nada temible en Nueva York, de la artista Agata Olek. ¡Olé!

El puente Main Street en Cambridge, Ontario (Canadá), fue cubierto por lana en el Proyecto artístico KNIT CamBRIDGE Project, lanzado por la artista Sue Sturdy. Participaron durante meses cientos de “urban knitters” de todo el mundo, chicos y chicas, de todas las edades (el mayor, de 103 años, el más pequeño, 5 años)

- (Foto: Annie Bee)
Unos 140 cuadrados de ganchillo y punto cubrieron al soldado romano de Botero, que vigila la bahía en A Coruña junto al museo Domus, realizado por
Yarnbombing A Coruña.

Un autobús abandonado en Ciudad de México fue customizado por Magda Sayeg, con ayuda de un equipo de guerrilleras que tardaron cinco días en embellecer a “su presa”.

- (Foto: César Ortega)
Un cabina de teléfono en Londres embellecida por el célebre grupo
Knit The City, la Phoned Box Cosy.

Este invierno, por una vez la Mujer del Espejo de Botero, en la madrileña Plaza de Colón, no pasó frío . Una mañana de enero despertó cubierta con una colorista manta hecha de 160 cuadrados de lana, acción del grupo Lana Connection.

Y termino con un homenaje en crochet de la artista Olek a una obra del mítico graffitero Banksy, respectivamente.


Y si queréis saber qué fue de mi viejo gorro de lana rojo, os lo contaré en otro post. : )

Enviado por: Ana Rodríguez
16 de Abril de 2012
Cada año, a mediados de abril, todos los que vivimos el apasionante mundo del diseño y el interiorismo sufrimos el ataque de un virus salvaje. Se llama Milano y tiene mucho que ver con la Design Week que se celebra cada primavera. Ahora mismo os escribo en pleno subidón de fiebre y es que, una vez más, después de organizar una y otra vez itinerarios y recorridos, veo que es imposible ni ver, ni llegar a todo, ¡nos vamos a perder la mayoría! ¡¡¡Aggggggggg!!!!

Después de más de 600 mails, cientos de invitaciones por correo, más las que nos esperan en el hotel, y una cantidad ingente de llamadas ofreciendo entrevistas con todos los diseñadores del mundo mundial, nada… está todo tan concentrado, que no llegamos a abarcarlo.
Hemos confirmado que iremos al cóctel party de Diesel & Foscarini, al de Hogan, Missoni & Bolon, Moschino & Altreforme, la fiesta de Edra, de Kartell, y así… como poco, cinco por noche. Durante el día haremos kilómetros por Brera, Ventura Lambrate, SuperStudio Piu, Zona Tortona viendo espectaculares instalaciones, y pasaremos por los showroom del centro, es lo que se viene a llamar “el fuori saloni”, un auténtico show en el que participa absolutamente toda la ciudad y que ya supera al Saloni, la feria…
Y otra vez en Milán el 18 de abril. Me encanta no decir nada a nadie y visitar el día de mi cumpleaños los sitios más luxury y disfrutar del estado VIP brindando con champán conmigo misma. Ese día toca feria, entrevista con Nendo, la gran súperstar 2013, a las 19,00 hemos quedado con él en Superstudio Piu. Después, cuatro exclusivos partys, una presentación… y, por último, mi celebración -que este año igual comparto- en el bar Basso.
El bar Basso es un básico de la Milan Design Week. Un bar normal de barrio, en el que por alguna extraña razón, tal vez sus negronis, se van concentrado diseñadores, firmas y prensa a medida que terminan los eventos. Durante toda la madrugada se reúnen en la calle cientos de personas dándole al famoso Negroni Sbagliato. Una bebida roja con burbujas que suelta tanto la lengua como la risa. Acabas con los bolsillos llenos de tarjetas de designers en todos los idiomas, de los que, por supuesto, no recuerdas casi nada, pero se pasa genial. Aquí lo tenéis en una de las fiestas de Dezeen.

Claro que no hay que excederse demasiado. El 19 nos volvemos a encontrar a Nendo en nuestra fiesta. Porque este año, Elle Decor Italia y las 25 ediciones de Elle Decoration en el mundo celebramos un evento muy especial, los diez años de nuestros famosos Premios Edida. (International Elle Decor Design Award).

No se nos ha escapado ni uno de los grandes… Casi podría ser un Top Ten de los diez diseñadores mundiales. Desde el 2003 son: Patricia Urquiola, Antono Citterio, Jasper Morrison, Marcel Wanders, Naoto Fukasawa, Arik Levy, Tokuyin Yoshioka, Ronan & Erwan Bouroullec, Inga Sempé y Nendo. Y en cuanto a los Young Talents, la mayoría, cómo no, son ya figurones…

A todos ellos, entre los que están, además de Patricia Urquiola, Jaime Hayón y Nani Marquina, que también son premio 2013, los veremos en uno de los grandes eventos de la semana, el fiestón de Elle Decor. Este año en el espectacular Palazzo Serbelloni. Allí estaremos y os lo contaremos todo, todo…

Enviado por: Teresa Herrero
11 de Abril de 2012
Entre otras muchas cosas, el cine me ha dado la oportunidad de enamorarme… de algunas casas. Casas de todo tipo: grandes, pequeñas, acogedoras, frías, cálidas… Estoy seguro de que a muchos de vosotros os ha pasado lo mismo, y tenéis guardadas en la memoria inmobiliaria más de una vivienda de película. Así que hoy os voy a proponer un post diferente. Un juego para el que quiera jugar, y sólo unas cuantas imágenes de casas bonitas para el que no quiera participar.
A continuación vais a ver seis imágenes de seis casas. Y tenéis que adivinar en qué películas han salido. Si conocéis todas, nombrad todas, si sólo identificáis una, pues una. Y si no conocéis ninguna, o bien me insultáis en los comentarios, o bien simplemente lo decís y voy dando alguna pista. Si me dejáis elegir, prefiero la segunda opción. Dos aclaraciones antes de comenzar. La primera, que me gusten estas casas no significa necesariamente que me gusten las películas. La segunda, si alguien espera que, como en todos los concursos haya un premio, no es el caso, nosotros somos más originales y, además, lo importante es particpar. ¿Empezamos?
Casa nº1:

Casa nº2

Casa nº3

Casa nº4

Casa nº5

Casa nº6

Por supuesto, si alguien, además de participar, quiere aportar alguna su casa cinematográfica preferida, la recibiremos con las puertas abiertas.
Enviado por: Álvaro Luengo
4 de Abril de 2012

Cuando me instalé en el autobús que nos llevaba a la prensa internacional a la inauguración de la 25 edición de TEFAF en Maastricht iba con la gran ilusión de ver una feria totalmente distinta. Y no sólo por el nivel y la variedad de las obras, de todas las épocas y estilos. También, por ver en acción a la mayor concentración de millonarios del mundo eligiendo las espectaculares obras de arte, antigüedades y joyas que realzarán sus colecciones privadas y sus súper cuidados cuerpos.

A las 10,oo llegábamos nerviosos y ansiosos por empezar. Nos recibe un cicerón excepcional, Diego López de Aragón, miembro del Comité de Expertos – y 17 años en Tefaf- que tiene en su galería una de las grandes piezas de la feria: un Goya: Retrato de Juan Agustín Ceán Bermúdez, 1785. Lo vende por 2,4 millones de euros.«Un regalo» dice. Y es que, la pieza está declarada como no exportable -tiene que quedarse en territorio español- «si no en el mercado internacional podría venderse por más del doble».
Otro veterano en Maastricht, José Antonio de Urbina, de la galería Caylus, ofrece el segundo Goya, Retrato de la Marquesa de Bajamar, 2,2 millones de euros. También vende un fabuloso Murillo, La visión de San Antonio de Padua, que descuelga y voltea (en la foto) para que veamos su lacre original. Coll & Cortés debuta este año en la feria, tras 7 esperando la oportunidad. Ha colgado a Zurbarán, Murillo, Alonso Cano… Sólo rompe la tónica, Artur Ramon Art, galería catalana que apuesta por el arte contemporáneo. El 5º y último stand español es Deborah Elvira, de Oropesa, trae joyas históricas.

A continuación, una visita guiada nos lleva a ver las piezas estrella. La primera: La Reclining Figure de Henry Moore, en mármol negro, 1977, en la galería Landau Fine Art de Montreal, -tiene también 5 cuadros de Le Corbusier- cuesta 35 millones de dólares, el récord de la feria. En el stand de la galería Dickinson (Londres y Nueva York) admiramos un Van Gogh, The potato diggers, 4 millones de dólares. Y en la joyería A la Vieille Russie, que está en la Quinta Avenida de Nueva York, todas las chicas, sin excepción, nos enamoramos de dos joyas realizadas por Dalí, Eye of the time, un ojito de zafiros azules y Lips, este broche de rubíes y perlas inspirado en los labios de Marilyn Monroe, que a esas alturas me parece un chollo, 40.000 euros.


A las 12,00 un ejercito de camareras-doncellas espera en perfecta formación a los VIPS. Diego López de Aragón, nos cuenta que son un pequeño núcleo de familias europeas las que conservan las piezas desde hace generaciones y que, además de la fortuna, han heredado de sus antepasados la pasión por coleccionar. Muchos ya han llamado ansiosos, desde sus jets privados, intentando reservar alguno de los tesoros. A ellos se suman jeques, millonarios americanos, australianos, curators, los museos y muchos chinos dispuestos a arrasar.

En un momento babeamos de nuevo rodeados de Pradas, Chaneles, Loubutines, Jimmy Choos… Entre los bolsos, triunfa el Birkins de Hermés en rojo, fucsia con topos o camel, y en estilos, la rubia etérea. Los caballeros, dandy chic, traje italiano Armani o Ferragamo, pañuelito de seda, y zapatos, a medida, muy british. Prácticamente todos los millonarios de todo el mundo concentrados a tu lado, escogiendo Picasos, Warhol, bustos romanos, probándose fabulosos collares de esmeraldas del XVII, y decidiendo que es más cool este año llevarse zafiros, diamantes, rubíes o… tal vez oro macizo ¡vuelan los millones!

Y de pronto, mientras observo a esta rubia entrar y apuntar precios en distintos stands, ¿será personal shopper? y pienso que prefiero si el relieve egipcio de la reina Hatshepsut, la foto de Avedon o el broche abstracto de rubíes de Liz Taylor, siento como un puñal se me clavaba en la espalda. A continuación un sudor frío, naúseas y un dolor que sube y sube… ¡¡¡My God!!! voy a devolver… ¿y dónde? obviamente, no había papeleras, sólo flores, champán, ostras y louboutines…
Una de mis colegas comenta que se siente miserable viendo a los ricos gastar alegremente tantos millones… pues yo, menos que un vil gusano. Mi choque con la Young Shopper de Duane Hanson en la galería neoyorkina Van de Weghe Fine Art me enfrenta a la realidad, ahora sé dos cosas más: 1. la crisis es cosa de pobres y 2. sentirse a morir envuelta en este lujo es de ser: tonta no, lo siguiente.

Tuve el tiempo justo de salir corriendo y vomitar, casi encima del tipo de la levita roja y la chistera que abría las limusinas de los millonarios… Según volvía a la habitación 304 del Townhouse hotel supe que esos bichos de la pared eran un mal presagio y no me equivocaba…

Tras múltiples intentos de localizar farmacia, la Buscapina, que en inglés sepáis que se llama Buscopan.. Empiezo a ingerir pastillas pensando en recuperarme para la cena. 6 horas y 6 buscopanes después, pienso que voy a morir intoxicada, que no curada. Y ante la opción de dejar el mundo sembrando la absurda hipótesis de un suicidio en Maastricht, me decido mandar un SOS.
A partir de ahí, la 304 es un hervidero de idas y venidas con llamadas de distintas personas a las que recibo entre vómitos. Desde la feria, llega la jefa de prensa de la Oficina de Turismo de Holanda y el personal del Townhouse Hotel nos traslada amablemente al hospital mientras me van ofreciendo bolsas… ¡qué horrible!

Y resucité. Y continué el viaje a Amsterdam, aunque la llegada al hotel del Peace & Love de John y Yoko Lennon, el Hilton de Amsterdam, no me quita el disgusto de pensar en los muebles y todo lo que no había visto. Eso sí, mi consuelo es que siempre habrá alguien peor, en el vuelo de vuelta de la KLM, lo compruebo: ¡estos pobres!

Ya en Madrid recibo estos datos: Del 16 al 25 de marzo de 2011, TEFAF Maastricht ha acogido a 265 expertos de 19 países diferentes. Entre todos ellos han exhibido más de 30.000 obras de arte, antigüedades y piezas de diseño desde la prehistoria hasta el día de hoy, con un valor de más de 3.000 millones de euros.
El arreglo de la entrada ha necesitado 33.0000 rosas Avalanche; los pasillos, plazas y cafeterías han estado decorados con 40.500 tulipanes franceses de tallo largo, además de 4.500 ramas de magnolias o de flores de cerezo, mientras que la Place de la Concorde con 24.ooo tulipanes holandeses de tallo corto.
Durante la Feria, 360 aviones privados aterrizaron en el aeropuerto de Aachen-Maastricht. Los visitantes consumieron 15.ooo copas de champán, 3o.841 copas de vino, 35.000 tazas de café, 10.000 pastas, 50.ooo sándwiches y 11.ooo ostras, preparados por 551 cocineros y servidos por 2.300 camareros.
Y de todo esto, yo, nada de nada, ¡¡¡¡qué lástima!!!!
Enviado por: Teresa Herrero
30 de Marzo de 2012
Rico riquísimo, delicioso. No es la primera vez que utilizo este título y espero que no sea tampoco la última. Las verdades son así, insistentes.

Y es que ayer asistí a dos citas de las que dan mucho gusto: la primera en el restaurante Santceloni, la segunda, en el Palacio de Santa Bárbara. Empezábamos bien.
El restaurante se encuentra en el estupendo hotel Hesperia Madrid, pleno paseo de la Castellana de la capital, y se trataba de un almuerzo informal al que acudimos varias directoras de Hearst convocadas por Ida Gutierrez de Escofet, directora de comunicación y relaciones corporativas de NH Hoteles. Ida es guapa y rápida. Me gustan mucho las comidas de trabajo con mujeres porque no perdemos el tiempo y acercamos frentes con cordialidad y eficacia. Además disfrutamos. “Marta, será una comida ligera, he pedido que nos reduzcan el menú para no demorarnos mucho”. Francamente, jamás escuche decir esto a ningún señor, y menos aún jefe de comunicación.
Jesús Arnedo, director del hotel, nos había reservado un sitio mágico: “la mesa de Santi” la llaman. Aquí solía sentarse el célebre Santi Santamaría y hoy se la guardan como homenaje al gran chef. La mesa es de madera rústica, desgastada y sólida, auténtica.

- Las directoras de Elle, Benedetta Poletti; de Diez Minutos, Cristina Acebal; de AR, Pilar García; de RRPP de Hearst España, Eva Calle y de Nuevo Estilo y ELLE DECOR, yo misma con Ida Gutierrez de Escofet y Raquel Carames de NH Hoteles sentadas en “la mesa de Santi”.
No hay mantel y la exquisitez es absoluta. Se ve la mano de Pascua Ortega; las excelencias se juntan. A ello también contribuye el impecable servicio, hacía mucho tiempo que no me sentía tan bien atendida en un restaurante: sonrisas, amabilidad y, ante todo, perfección. Riquísimo. Oscar Velasco, salió tímido y encantador a saludarnos. Oscar es el antichef, tímido y callado se ve que sus sueños no están en los canales mediáticos ni falta que le hace. Nos dió, entre otras cosas deliciosas, un consomé de bogavante y una espalda de cordero capaces de dejarnos sin palabras. Minuto y medio, pues tampoco es caso de violentar nuestra naturaleza. ¿Y de qué hablamos? De optimizar recursos, de tender puentes y de ganar todos, argumentos valiosos entre los que hemos aprendido tanto en tan poco tiempo.

- Con Oscar Velasco, chef de Santceloni
Y de ahí, al Palacio de Santa Bárbara dónde Simoneta Gómez Acebo, atendía a los periodistas y clientes que íbamos a ver lo nuevo de Cartier: Tank. El mítico reloj se ha reinventado derivándose en diseños a cual más genial.

- El Tank Folle, en oro blanco y diamantes

- El Tank Allongée, en oro satinado
Juan Carlos Martínez, jefe de prensa de la firma, me ayudó a probarme una pulsera de la nueva colección Juste un Clou. Otro clásico de la casa, qué continúa el diseño que el artesano Aldo Cipullo creara en 1970 para Cartier New York, un brazalete reflejo de aquella época libre y festiva representada tan bien por la mítica Studio 54.
Me quedaba estupendamente, para qué mentir.

- El Just un clou en mi muñeca

- Juste un clou, el anillo en oro rosa y diamantes
Enviado por: Marta Riopérez
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