4 de abril de 2012

Un día con “los otros”

Cuando me instalé en el autobús que nos llevaba a la prensa internacional a la inauguración de la 25 edición de TEFAF en Maastricht iba con la gran ilusión de ver una feria totalmente distinta. Y no sólo por el nivel  y la variedad de las obras, de todas las épocas y estilos. También, por ver en acción a la mayor concentración de millonarios del mundo eligiendo las espectaculares obras de arte, antigüedades y joyas que realzarán sus colecciones privadas y sus súper cuidados cuerpos.

A las 10,oo llegábamos nerviosos y ansiosos por empezar. Nos recibe un cicerón excepcional, Diego López de Aragón, miembro del Comité de Expertos – y 17 años en Tefaf-  que tiene en su galería una de las grandes piezas de la feria: un Goya: Retrato de Juan Agustín Ceán Bermúdez,  1785. Lo vende por 2,4 millones de euros.«Un regalo» dice. Y es que, la pieza está declarada como no exportable -tiene que quedarse en territorio español- «si no en el mercado internacional podría venderse por más del doble».

Otro veterano en Maastricht, José Antonio de Urbina, de la galería Caylus, ofrece el segundo GoyaRetrato de la Marquesa de Bajamar, 2,2 millones de euros. También vende un fabuloso Murillo, La visión de San Antonio de Padua, que descuelga y voltea (en la foto) para que veamos su lacre original. Coll & Cortés debuta este año en la feria, tras 7 esperando la oportunidad. Ha colgado a Zurbarán, Murillo, Alonso Cano… Sólo rompe la tónica, Artur Ramon Art, galería catalana que apuesta por el arte contemporáneo. El 5º y último stand español es Deborah Elvira, de Oropesa,  trae joyas históricas.


A continuación, una visita guiada nos lleva a ver las piezas estrella. La primera: La Reclining Figure de Henry Moore, en mármol negro, 1977, en la galería Landau Fine Art de Montreal, -tiene también 5 cuadros de Le Corbusier- cuesta 35 millones de dólares, el récord de la feria. En el stand de la galería Dickinson (Londres y Nueva York) admiramos un Van Gogh, The potato diggers, 4 millones de dólares. Y en la joyería A la Vieille Russie, que está en la Quinta Avenida de Nueva York, todas las chicas, sin excepción, nos enamoramos de dos joyas realizadas por Dalí, Eye of the time, un ojito de zafiros azules y Lips, este broche de rubíes y perlas inspirado en los labios de Marilyn Monroe, que a esas alturas me parece un chollo, 40.000 euros.

A las 12,00 un ejercito de camareras-doncellas espera en perfecta formación a los VIPS. Diego López de Aragón, nos cuenta que son un pequeño núcleo de familias europeas las que conservan las piezas desde hace generaciones y que, además de la fortuna, han heredado de sus antepasados la pasión por coleccionar. Muchos ya han llamado ansiosos, desde sus jets privados, intentando reservar alguno de los tesoros.  A ellos se suman jeques, millonarios americanos, australianos, curators, los museos y muchos chinos dispuestos a arrasar. 

En un momento babeamos de nuevo rodeados de Pradas, Chaneles, Loubutines, Jimmy Choos… Entre los bolsos, triunfa el Birkins de Hermés en rojo, fucsia con topos o camel, y en estilos, la rubia etérea. Los caballeros, dandy chic, traje italiano Armani o Ferragamo, pañuelito de seda, y zapatos, a medida, muy british. Prácticamente todos los millonarios de todo el mundo concentrados a tu lado, escogiendo Picasos, Warhol, bustos romanos, probándose fabulosos collares de esmeraldas del XVII, y decidiendo que es más cool este año llevarse zafiros, diamantes, rubíes o… tal vez oro macizo ¡vuelan los millones!


Y de pronto, mientras observo a esta rubia entrar y apuntar precios en distintos stands, ¿será  personal shopper? y pienso que prefiero si el relieve egipcio de la reina Hatshepsut, la foto de Avedon o el broche abstracto de rubíes de Liz Taylor, siento como un puñal se me clavaba en la espalda. A continuación un sudor frío, naúseas y un dolor que sube  y sube… ¡¡¡My God!!! voy a devolver… ¿y dónde? obviamente, no había papeleras, sólo flores, champán, ostras y louboutines…

Una de mis colegas comenta que se siente miserable viendo a los ricos gastar alegremente tantos millones… pues yo, menos que un vil gusano. Mi choque con la Young Shopper de Duane Hanson en la galería neoyorkina Van de Weghe Fine Art me enfrenta a la realidad, ahora sé dos cosas más: 1. la crisis es cosa de pobres y 2. sentirse a morir envuelta en este lujo es de ser: tonta no, lo siguiente.

 

Tuve el tiempo justo de salir corriendo y vomitar, casi encima del tipo de la levita roja y la chistera que abría las limusinas de los millonarios… Según volvía a la habitación  304 del Townhouse hotel  supe que esos bichos de la pared eran un mal presagio y no me equivocaba…

Tras múltiples intentos de localizar farmacia, la Buscapina, que en inglés sepáis que se llama Buscopan.. Empiezo a ingerir pastillas pensando en recuperarme para la cena. 6 horas y 6 buscopanes después, pienso que voy a morir intoxicada, que no curada. Y ante la opción de dejar el mundo sembrando la absurda hipótesis de un suicidio en Maastricht, me decido mandar un SOS.

A partir  de ahí, la 304 es un hervidero de idas y venidas con llamadas de distintas personas a las que recibo entre vómitos. Desde la feria, llega la jefa de prensa de la Oficina de Turismo de Holanda y el personal del Townhouse Hotel nos traslada amablemente al hospital mientras me van ofreciendo bolsas… ¡qué horrible!

Y resucité. Y continué el viaje a Amsterdam, aunque la llegada al hotel del Peace & Love de John y Yoko Lennon, el Hilton de Amsterdam, no me quita el disgusto de pensar en los muebles y todo lo que no había visto. Eso sí, mi consuelo es que siempre habrá alguien peor, en el vuelo de vuelta de la KLM, lo compruebo: ¡estos pobres!

Ya en Madrid recibo estos datos: Del 16 al 25 de marzo de 2011, TEFAF Maastricht ha acogido a 265 expertos de 19 países diferentes. Entre todos ellos han exhibido más de 30.000 obras de arte, antigüedades y piezas de diseño desde la prehistoria hasta el día de hoy, con un valor de más de 3.000 millones de euros.

El arreglo de la entrada ha necesitado 33.0000 rosas Avalanche; los pasillos, plazas y cafeterías han estado decorados con 40.500 tulipanes franceses de tallo largo, además de 4.500 ramas de magnolias o de flores de cerezo, mientras que la Place de la Concorde con 24.ooo tulipanes holandeses de tallo corto.

Durante la Feria, 360 aviones privados aterrizaron en el aeropuerto de Aachen-Maastricht. Los visitantes consumieron 15.ooo copas de champán, 3o.841 copas de vino, 35.000 tazas de café, 10.000 pastas,  50.ooo sándwiches y 11.ooo ostras, preparados por 551 cocineros y servidos por 2.300 camareros.

Y de todo esto, yo, nada de nada, ¡¡¡¡qué lástima!!!! :(  




8 ComentariosEnviado por: Teresa Herrero

8 Comentarios

  1. rocio dice:

    me encanta el blog
    es superoriginal
    http://www.itloves.com (complementos nuevos)

  2. Ana Rodríguez Frías dice:

    Uy ¡qué vértigo! ¡qué danza de millones de euros, de tulipanes, de ostras…! Al menos ya sabemos que los Goyas se quedan en manos de “los otros” pero en territorio nacional (“…consuelo de pobres”).
    Muy bueno el post. Y ya sé que al próximo viaje me llevo el buscopan en la maleta, just in case… : )

  3. Nevalyn dice:

    Que despilfarro… pero seguro que tu disfrutaste…
    ttbdivas.blogspot.com

  4. Marta dice:

    Pero qué bien lo cuentas, Teresa! Me alegro mucho de que sobrevivieras.

  5. Cucareliquia dice:

    Una vez más, comprobamos que el sector del lujo no está en crisis, sino todo lo contrario. Enhorabuena por este supereportaje aunque tuvieras que pasar por seis buscopanes!
    http://cucareliquia.wordpress.com

  6. Teresa Herrero dice:

    Muchas gracias, me ha alegro que os haya gustado. Pues sí, un viaje “inolvidable”.